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Recetas

Pues sí, hoy es el día de las recetas. Estas galletitas son la bomba, porque son ricas en sabor y también en grasa (de la buena, pero grasa al fin). Son excelentes para los refrigerios, o para llevarlas de viaje. Yo las como con moderación a veces, otras desaparecen en una sola sentada. Son una buena opción para cuando ya te aburres de las famosas tortitas de arroz.

Vas a necesitar:

  1. Una taza de almendras fileteadas.
  2. Una taza de semillas de ajonjolí o sésamo.
  3. Un puñado de tomates secos (si los vas a comprar, lee bien los ingredientes en la etiqueta).
  4. Un huevo.
  5. Dos cucharadas de agua.
  6. Una cucharadita de sal.
  7. Dos cucharadas de aceite de oliva o de ajonjolí (el de tu preferencia estará bien).

En un a licuadora, procesa las almendras y las semillas de ajonjolí hasta lograr una harina. Aparte, licúa también los tomates secos. En un bol, mezcla la harina de las semillas, el tomate seco licuado y la sal. Revuelve bien. Forma una especie de volcán con la harina y agrega el huevo. Ve agregando poco a poco el agua y amasa hasta que las paredes del bol queden limpias (la mezcla no se pegue). Extiende la masa en una superficie engrasada con el aceite de oliva, aplánala con un rodillo hasta que quede con el grueso similar a una galleta cracker, y luego divídela en rectángulos o cuadrados (como más te guste). Lleva al horno precalentado a fuego bajo, y deja cocinar unos 20 minutos. Puedes reemplazar los tomates secos por especias de tu preferencia, o simplemente agregárselas, a ver qué te sale.

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Aunque la foto no la favorece, esta crema es realmente deliciosa. Así que te invito a ir más allá de la apariencia y probarla. Los frijoles, en la mayoría de las dietas anticándida, están prohibidos. Al menos, durante las primeras y muy rígidas etapas. Una vez superadas éstas, se pueden incluir, porque a pesar de su alto contenido en carbohidratos, tienen gran cantidad de fibra y sustancias antifúngicas. El secreto está en remojarlos, al menos durante 12 horas. Yo, adicionalmente, agrego una pequeña cucharada de bicarbonato de sodio, para reducir los problemas “gaseosos”, que muchas veces ocasionan. Antes de cocinarlos, vuelvo a lavarlos muy bien. Y siempre desecho el agua del primer hervor.

Para esta receta, vas a necesitar:

  1. Una taza de frijoles rojos remojados durante, por lo menos, 12 horas.
  2. Una cucharadita de pimentón ahumado en polvo (fijarse en la etiqueta antes de comprarlo, no sea que tenga algún componente que no nos favorezca).
  3. El jugo de medio limón.
  4. Cuatro cucharadas de aceite de oliva.
  5. Sal marina al gusto.

Se cocinan los frijoles hasta ablandar. Una vez listos, se licúan y se mezclan con el resto de los ingredientes. Para una consistencia más suelta, puedes agregar un poco del agua que quedó de la cocción de los frijoles. Luego, guardas la crema en la nevera. Debe durar de tres a cuatro días. Y puedes acompañarla con tortitas de arroz inflado. Ñami.

Crema de frijoles rojos