archivo

Uncategorized

Hace unos días comencé a hacerme enemas. Había tenido demasiado malestar estomacal e incluso había sospechado de tener Giardiasis, pero como estoy haciendo mi limpieza hepática, no quise interrumpir ni el tratamiento para Giardia ni la limpieza. Así que lo pospuse.

Vuelvo al malestar. Me sentía como antes de empezar la dieta. Es decir, como si gracias al tratamiento mi condición hubiese dado un vuelco, sí, pero de 360º. Y estaba exactamente igual que el primer día en que leí sobre la candidiasis. Hasta la caspa que se había ido, empezó a aparecer de nuevo. Entonces, manos a la obra. Si los enemas ayudan, plomo-machete-bandera. Así que salí a la farmacia, me compré mi bolsa y el primero que hice fue de ajo. Muy bien, 20 puntos. Mejoré bastante. Disminuyeron los gases, que era lo que peor me tenía, y la picazón también. Siendo que el ajo es muy fuerte, a los dos días me hice otro, pero de lactobacilos. También logré sentirme mejor. Ayer me hice uno de clorofila. Los he estado alternando, por decirlo de alguna manera, porque hay unos enemas que sólo se pueden hacer un número limitado de veces… ¡al año! El de lactobacilos es uno de esos.

La clorofila dicen que limpia, desinfecta y un montón de cosas buenísimas. Bueno, nuevamente plomo-machete-bandera. También logré sentirme mejor. Pero hoy en la mañana…

Lombrices en la taza del baño.

 

¡LOMBRICES EN LA TAZA DEL BAÑOOOOOO!

¡Eso no salió en el examen! Bueno, así que ¡TARÁN!. Además de candidiasis, he sido acosada por otros parásitos de los que no sospechaba.

Así que aquí van algunos de mis descubrimientos:

  1. Es posible que las personas con candidiasis tengan otros parásitos, lo cual hace más difícil luchar contra la cándida y mantienen por más tiempo los síntomas. Incluso, los empeoran.
  2. Los enemas de clorofila parecen ser excelentes para eliminar parásitos.

Allí les dejo eso, pues.

Live long and prosper!

 

 

La planta de Stevia fue originalmente cultivada por los indios guaraní y empleada por ellos como endulzante. Se hizo famosa cuando Japón, en los años setenta, comenzó también su cultivo y su uso se expandió por Norte América y Europa. Pero en 1991, las autoridades estadounidenses la sacaron de su mercado. La razón: No había evidencia de que la planta no causara daños. En 1994, comenzó nuevamente su comercialización en ese país, pero como un suplemento herbal, no como edulcorante. Desde entonces ha habido una gran controversia en torno al uso de este producto, en su forma refinada, que además de los componentes incluye también disputas de grandes monopolios alimenticios. Finalmente, en 2008, fue nuevamente aprobada su venta al gran público en USA.

Los argumentos en contra que todavía se mantienen son que la Stevia puede “disparar” ciertas alergias, ocasionar malestar estomacal y, quizá los que más inquietudes producen, su posible genotoxicidad –o capacidad de producir cambios en las células– y el hecho de que esos mismos indígenas que usaban la planta para endulzar, también la empleaban para controlar la fertilidad de las mujeres, al suministrarles infusiones concentradas por tiempos prolongados. Los países que han estado abiertos a su comercialización son aquellos que justamente han hecho titulares por su sobrepoblación. Japón y China, por ejemplo.

Se sostiene que tomándose en ciertas cantidades (4 mg por kilogramo de peso corporal) no se corre ningún peligro a raíz de su consumo. Es además, prácticamente el único edulcorante (creo que el xylitol también) permitido durante la candidiasis. Quien quiera evitar exponerse a la posibilidad de desarrollar alguno de los posibles efectos secundarios, sólo tendrá que evitar también consumir Stevia. Yo, en lo personal, prescindo de ella. Los jugos e infusiones sin el toque dulce no son tan malos, después de todo.

Para quien quiera profundizar un poco, dejo este buen artículo. Dale clic:

http://www.leetu.com/2010/05/15/efectos-secundarios-de-stevia/

No sé hasta qué punto sea esto totalmente cierto. Pero me llama la atención la forma en que explican de qué modo afecta un diagnóstico a nuestro sistema. Pareciera que restarle importancia a ciertos problemas hace que nuestro organismo deje de interpretar algunos estímulos como amenazas. Pensar positivo, y esto sí lo sé, no hace daño. El video sugiere que más bien, todo lo contrario: Nos beneficia.

Dale clic: Las cinco leyes de la biología y la nueva medicina germánica.